miércoles, 17 de junio de 2009

Los políticos se quedaron con la prehistoria


Según Juan Jose Larrea, por dos millones de años de historia evolutiva humana se revelan ante nosotros a partir de los descubrimientos de las neurociencias y la psicología cognitiva: Nuestro cerebro no está, ni estuvo nunca, preparado para procesar racionalmente la información y los mensajes políticos. El sistema emocional no sólo incide en la forma en que entendemos la realidad y cómo elegimos cuando elegimos, sino que nuestras decisiones políticas son tomadas en un plano no racional.
Las facultades lógicas de nuestro cerebro político tienen una base biológica en la adaptación de la percepción emocional que controla absolutamente cada decisión que tomamos, y no hay ningún aspecto donde más se note esto que en la política y las campañas electorales.Aporta una nueva mirada que facilita a los dirigentes políticos y consultores un abordaje holístico para llegar a los electores que no los están viendo ni escuchando porque ya no importa lo que digan, sino lo que las personas quieran escuchar.
Desde que arrancó la campaña electoral el 10 de marzo, varios han sido los enfoques de cada candidato a sus estrategias electorales para motivar la intención de voto.
Faltando un mes para las elecciones, las campañas políticas se basan en desprestigiar a sus opositores en vez de presentar proyectos e ideas. Esto genera un dilema de representación entre representantes y representados, ya que las personas no cuentan con suficiente información a la hora de ir a votar, en algunos casos la gente vota sin saber porque o a quien esta votando.
Y para votar se debe tener un información adecuada, porque se esta hablando de tomar una decisión, de elegir la persona que mejor va a representar nuestros intereses, por eso es tan importante, porque va influir en lo que suceda de ahora momento en adelante.
Casi un mes de campaña y a unos días de las elecciones, el escenario político se ve plagado de campañas y el influjo de la video-política. Los candidatos circulan por los programas televisivos brindando la marca de su nombre y mostrando todos los aspectos negativos de sus opositores. Pero no hablan nada de sus planes en caso de resultar electos. Siendo este un viejo recurso de los políticos para adquirir la mayor cantidad de votantes posibles, pero no entiendo si es que ellos no ven que el mundo ha cambiado y que la gente ya no se deja influir por la publicidad o por las vallas que ven en la calle, por el contrario se vuelven molestas, para el transeúnte.
Por estas razones considero que los candidatos y el sistema de hacer política se quedo en una época atrás que no evoluciono, y que deberían replantearse la forma de hacer política, y de llegarle a las personas, de encontrar una nueva forma de acercase a la sociedad tanto adulta como joven, usando los nuevos recursos que la tecnología y los medios nos ofrecen.
Deberían estudiar cuales son los nuevos fenómenos que están influyendo en la sociedad, para hacer sus campañas y nos desperdiciar la plata en vallas publicitarias o comerciales que la gente ve con indiferencia sin receptar el mensaje que estos ofrecen, porque todos dejan de ser únicos para ser una sola masa donde por más que tengan diferentes colores o símbolos, para el receptor que pasa por las calles son el mismo, sin diferenciar un partido o una idea de otra.
Convirtiéndose en campañas políticas desnutridas sin ningún fundamento y si en carteles incómodos que generan contaminación visual, además de ver una guerra tonta entre unos y otros carteles que lo único que hacen es generar más basura y tala de árboles.
Por todo esto, es posible afirmar que hasta la fecha, la mayoría de las campañas aparte de no proponer nada tampoco han generado una adhesión de votantes notable y que la gente continua inconforme con este proceso electoral, donde simplemente votan por obligación mas no por una ideología.

1 comentario:

Jperotti dijo...

Al igual que en otros trabajos, el texto es una opinión antes que una información. Carece, por ejemplo, de fuentes y sólo es la visión del periodista.
Primero, hay que evitar que se convierta en un tratado.
Segundo, omitir todo lo que sea primera persona.
nota: 7